Cómo decidimos es un libro sobre neurociencia. Y también un libro sobre cómo nuestra inteligencia favorece o entorpece nuestras decisiones cotidianas. Aquí también descubriremos desde otra óptica que no siempre los prejuicios son malos, ni tampoco los juicios rápidos, y que al no pensar también estamos pensando. Porque nuestro cerebro fue cableado en una época en la que la reflexión no tenía valor sino la decisión rápida: ante los peligros de la sabana africana, no valían filosofías, sino actuar o morir.
![]() |
En este libro, un aviador se encuentra perdido en el desierto del Sahara, después de haber tenido una avería en su avión. Entonces aparece un pequeño príncipe. En sus conversaciones con él, el narrador revela su propia visión sobre la estupidez humana y la sencilla sabiduría de los niños que la mayoría de las personas pierden cuando crecen y se hacen adultos.
El principito vive en un pequeño planeta, el asteroide B 612. Pasa sus días cuidando de su planeta, y quitando los árboles baobab que constantemente intentan echar raíces allí. De permitirles crecer, los árboles partirían su planeta en pedazos.
Un día decide abandonar su planeta, quizás cansado de los reproches y reclamos de la rosa, para explorar otros mundos. Aprovecha una migración de pájaros para emprender su viaje y recorrer el universo; es así como visita seis planetas, cada uno de ellos habitado por un personaje: un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo, los cuales, a su manera, demuestran lo vacías que se vuelven las personas cuando se transforman en adultas.
El último personaje que conoce, el geógrafo, le recomienda viajar a un planeta específico, la Tierra, donde entre otras experiencias acaba conociendo al aviador que, ya habíamos comentado, estaba perdido en el desierto.
“Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.” CANÇÓ EL PETIT PRINCEP:
Un aviador que un dia va
fer pana al desert del Sàhara
va trobar-hi un nen paranormal
el petit príncep
un extraterrestre eixerit
del planeta b-125
que no parava de cridar
dibuixa'm un xai
que l'asteroide està infestat
de mil llavors de baobab
però com que hi tinc la meva flor
fes-li un morrió
un xai amb morrió petit príncep
i una flor petit príncep
un asteroide petit príncep
i una flor petit príncep
dos volcans en activitat
per escalfar-hi l'esmorzar
i un que tot i estar apagat
escura per si de cas
rei, geògraf, fanaler embriac
vanitós negociant i tots plegats
no aconseguiren l'amistat
del petit príncep
al planeta terra ho trobarà
serp guineu aviador faran
que aprengui a domesticar
la flor troba a faltar
un xai amb morrió petit príncep
i una flor petit príncep
un asteroide petit príncep
i una flor petit príncep

La vida de Albert Espinosa cambió cuando tenía 13 años de edad: le diagnosticaron un cáncer; con 14 años le amputaron la pierna izquierda, a los 16 le quitaron el pulmón izquierdo y a los 18 le extrajeron parte del hígado. Su enfermedad le enseñó que morir no es triste, que lo triste es no vivir. 'Siempre me pareció interesante escribir un libro sobre lo que me enseñó el cáncer y cómo eso se puede aplicar a la vida diaria. Me pareció que ahí había un buen libro. Y eso es lo que os intentaré contar en El mundo amarillo. Este no es un libro de autoayuda, no creo mucho en la autoayuda. Es tan solo un libro donde recojo experiencias que me han servido.'

No hay comentarios:
Publicar un comentario